martes, 21 de junio de 2011

sopaipillas




Dentro de la categoría de "cositas dulces", pocas hay tan reconfortantes y placenteras como las sopaipillas. Asociadas, por lo mismo, a días fríos y lluviosos, son sinónimo de almuerzo familiar un domingo en la tarde en pleno juliocalientitos en la casa mientras afuera el cielo se cae a chorros.
Como en muchas preparaciones tradicionales, existen miles de versiones para prepararlas, tanto en lo que respecta a los ingredientes de la masa y sus proporciones, como a la chancaca. La primera divergencia entre los fans de estos bocadillos suele ser, justamente, si es mejor comerlos con o sin ella. A los que sí les gusta la chancaca, pueden preferir la que lleva maicena o la que no la lleva, o elegir entre sumergir la susodicha sopaipa completamente dentro de su chancaca o solo bañarla recatadamente.


Tantas son las animosidades que despiertan las sopaipillas, que sus amantes no dudarán en desvivirse en elogios ante un ejemplar que satisfaga sus preferencias, y, por el contrario, podrían vomitar si no se prepara según sus gustos. Personalmente, eso me ocurre cuando me sirven una sopaipilla de esas a las que han dado un baño de tina durante horas, e incluso han hervido dentro de la olla de la chancaca. Si esta lleva maicena, peor. El resultado es una horrorosa sopa espesa y turbia, donde nadan unas especies de pantrucas de zapallo latigudas e insípidas.
Bueh. Para que seguir hablando de lo que odio, si tengo tan claro cómo es la sopaipilla que amo. Debo acá hacer un merecido homenaje a las sopaipillas de la Alda, la nana de la casa de mi abuelo. No espero, ni creo que pueda jamás, superar aquellas, pero sí me parece que con las mías he logrado un resultado más que digno, bastante delicioso.


He aquí mi versión (sin baños de tina ni maicena):

- 1 taza de zapallo cocido hecho puré.
- 250 grs. de harina, más o menos.
- 1/2 taza de agua caliente, más o menos.
- 2 cucharadas grandes de mantequilla.
- sal a gusto (como una cdta.)
- 1 pan de chancaca.
- cáscara de naranja o limón.
- aceite para freír.

La preparación No puede ser más simple. En un bol, poner la harina y revolver junto con la sal. Agregar la mantequilla derretida, el puré de zapallo y el agua. Mezclar todo hasta unir una masa firme, no pegajosa. La cantidad de agua necesaria puede variar, según la humedad del puré de zapallo y la calidad de la harina.
Cuando la masa esté unida, trasladarla a la mesa y amasarla un rato, para desarrollar el gluten de la harina. Luego, estirarla con la ayuda de un uslero y cortar redondelas de unos 7 cms. de diámetro. Pinchar cada sopaipilla con un tenedor. Freirlas en abundante aceite.
Para la chancaca: colocar el pan de chancaca en una taza de agua junto a la cáscara de naranja y hervir hasta que tome la consistencia de un almíbar más bien espesito. Bañar con esto las sopaipillas al momento de servir.
(Por supuesto, también es aceptable mandar la chancaca a volar y disfrutar de estas maravillosas sopaipillas bien untadas en pebre o en mostaza, como aperitivo para un deciochero asado.)


1 comentario:

  1. que buena chica!! un "desclasificado" de la Alda!! super la voy a tratar, un abrazo!! maida.

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